COMENZAMOS
Comenzamos el desafío de este mes: meditar en la importancia de la Palabra de Dios, aprovechando la oportunidad de que se celebra el mes de la Biblia.
Es una bendición espiritual que «la Iglesia» comparta la misma lectura y meditación de la Palabra. Esto trasciende una simple actividad: la Palabra es poderosa, nos lleva a conocer a Dios mismo, su carácter y persona, y transforma el corazón más oscuro.
A partir de hoy comenzamos a leer el salmo más largo de la Biblia: el Salmo 119. Este tiene 22 estrofas, cada una de 8 versículos, dispuestas en orden alfabético (acróstico), de manera que cada grupo de ocho versículos comienza con una letra distinta del alfabeto hebreo.
Este salmo resalta las excelencias de la Palabra de Dios. En él se repiten todos los sinónimos de «ley», con excepción de los versículos 90, 122 y 132. Todos los demás versículos del salmo contienen uno u otro de dichos sinónimos.
Hoy comenzamos con la primera estrofa. Te desafiamos a tomarte un tiempo para leer, meditar y orar al Señor.
La verdadera dicha, felicidad y plenitud está en conocer a Dios y guardar sus caminos. Al hablar de la Ley de Dios, muchas veces se malinterpreta: se refiere a las enseñanzas y dirección de Jehová. Es el camino a seguir para que haya bendición en la vida del hombre y la mujer.
El salmista no solo habla y resalta la importancia de la Palabra, sino que pide a Dios la valentía para vivir de esa manera, y se desafía a tomar decisiones firmes en su vida.
«A medida que aprendo tus justas ordenanzas, te daré las gracias viviendo como debo hacerlo». (Salmo 119:7, NTV)
Que el Señor nos ayude a vivir de esta manera. Muy bendecido día.
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